Editorial Junio 2012
Para nadie es un misterio que este año al movimiento estudiantil le ha costado retomar la iniciativa e irrumpir como una real fuerza en el escenario, y aunque si bien las pocas marchas que se han hecho en el año siguen siendo masivas, la escasa discusión política sobre la coyuntura y la moderación que desde un inicio se ha visto en la CONFECH tildando este como el “año de las propuestas” en donde “marchas, paros y tomas” eran formas desgastadas, han impedido que estos hitos se inserten en un real proceso de lucha, expresando más que nada una suerte de inercia y naturalización de la protesta social,

