Ayer 12 de Septiembre, la última semana previa a las vacaciones de
septiembre, se hizo la reunión de Plataforma Colectiva, a las 6pm en el
auditorio de sociales. Un grupo de alrededor de 15 compañeros de diferentes
carreras de JGM más los ya miembros del colectivo se juntaron a debatir en
torno a la apuesta del colectivo.
El objetivo era presentar este espacio a los compañeros, para lo cual se
dividió en dos partes: la primera fue un debate respecto a lo que se considera
un avance para el movimiento estudiantil en la coyuntura actual, mientras que en la segunda se
presentó el colectivo, su funcionamiento, su organización interna, etc. Posteriormente se pasó a responder las preguntas de los compañeros invitados en relación a otras fuerzas
políticas de la Universidad, el por qué se plantea el trabajo en lo locale y en lo estudiantil y no en otros espacios, por qué consideramos que
somos parte del pueblo, qué significa el trabajo de base, la participación inclusiva y trabajo constante. Cuál es nuestra posición frente a la violencia política o auto-defensa, nuestra crítica a la institucionalidad actual del país. Luego la discusión se orientó hacia la lectura del período actual y nuestra visión respecto del estado del tejido social y como planteamos su
reconstrucción y recomposición. Finalmente se esbozó nuestra línea política o como nos definimos ideológicamente como colectivo en relación a algunos procesos históricos.
La discusión no se agotó en ningún punto y aunque aún queda mucho por discutir, nos ayuda a conocer
cuáles son las claridades que nuestros compañeros esperan del colectivo y
cuáles son las temáticas y áreas de trabajo que serían fructíferas para
nuestras carreras y campus en general. Esperamos que el espacio haya servido a
los compañeros, para nosotros definitivamente sirvió mucho.
Esperamos que esta alternativa en construcción logre responder a los
desafíos que la lucha por la educación nos pone en frente. ¡Hasta la victoria!

Con la intención de formar parte activa del movimiento, la semana del 27 de agosto nuestra Facultad paralizó sus actividades académicas con objetivos claros de recomposición organizativa, para informarse y discutir sobre horizontes, demandas y estrategias del movimiento, reposicionar nuestra lucha y participar del paro nacional del 28 de Agosto. Y aunque se avanzó en torno a los objetivos planteados para esas jornadas, con el regreso a clases, de pronto se siente una baja en los ánimos de lucha de los compañeros, como si el Paro hubiese sido un saludo a la bandera y ahora que ya “cumplimos”, solo nos dedicamos a nuestras actividades académicas. Pero para quienes en verdad queremos un cambio en la sociedad, la lucha es necesaria y debe ser permanente. Retomar las clases, NO significa dormirnos en un estado de apatía, por el contrario, es una invitación constante a seguir la lucha. Recordemos que aún no hemos conseguido ningún triunfo, que las leyes del gobierno no son más que un maquillaje al modelo educacional y solo con organización efectiva y discusión constante podremos desarrollar nuestra fuerza y dar vida a un Proyecto Educativo distinto que quiebre los pilares mercantiles de la sociedad actual.
El llamado segundo tiempo de las movilizaciones se ha puesto en marcha.
El escenario se ha vuelto mucho más dinámico siendo esto patente en las
discusiones que estas semanas hemos hecho frente en nuestros espacios, sobre todo con el levantamiento de
los primeros paros y acciones masivas. Sin embargo, debemos ser justos con
algunos elementos.
No es extraño decir que el escenario se ha dinamizado principalmente por
el actuar de los secundarios, quienes en la calle y con la toma de sus
establecimientos han materializado un vínculo real entre el contenido y la
radicalidad a la hora de proponer su pliego de demandas. Por otro lado, la
CONFECH ha volcado su mirada al posicionamiento mediático y el llamado a la
expresión universitaria, cuestión que en nuestra Universidad ha tenido una
mayor recepción que en el resto del país.Así, el discurso de la radicalización en lo universitario se ha
traducido en maniobras que en lo concreto, se reducen a acciones pasivas,
desplazando la lucha por cambios estructurales a un peticionismo que reacciona
frente al ritmo del propio gobierno y los ajustes que el sistema educativo
requiere para su perfeccionamiento.
A dos semanas de la primera marcha convocada activamente por la CONFECH, saldremos nuevamente a la calle bajo la consigna “Con un pueblo que camina hacia adelante, y un gobierno que camina para atrás”. Luego de una semana donde las facultades e institutos, de forma descoordinada y muchas veces difusa, dieron discusiones en el marco de una supuesta Jornada de Discusión Nacional, se va haciendo evidente un clima de desorientación y pasividad en nuestros espacios ante el escenario nacional. Muchos nos preguntamos ¿Hacia dónde quiere ir la CONFECH? ¿Por qué estamos peleando?
Para nadie es un misterio que este año al movimiento estudiantil le ha costado retomar la iniciativa e irrumpir como una real fuerza en el escenario, y aunque si bien las pocas marchas que se han hecho en el año siguen siendo masivas, la escasa discusión política sobre la coyuntura y la moderación que desde un inicio se ha visto en la CONFECH tildando este como el “año de las propuestas” en donde “marchas, paros y tomas” eran formas desgastadas, han impedido que estos hitos se inserten en un real proceso de lucha, expresando más que nada una suerte de inercia y naturalización de la protesta social,