El primero se vincula al contenido ¿de qué estaban hechas nuestras demandas? A la hora de la elaboración de petitorios quedó mucho más clara la capacidad de confeccionar un collage que una plataforma desde la cual pelear, pues, aún pensándolos como objetivos, sólo propiciaron la discusión de la forma en la que se les conseguía, ¿sería la masividad la respuesta, negociación en el parlamento, o el lobby con la oposición? En realidad, cuando nuestro foco está puesto en levantar la educación para una nueva sociedad y, por tanto, tener coherencia con un proyecto popular, los medios quedan más definidos: la disputa debía ser con el Ejecutivo en una lucha confrontacional, sin confundirnos con el posicionamiento a través del lobby. Esta lucha debe sustentarse en la fuerza de nuestros proyectos y en el crecimiento de la alternativa estudiantil y no en la negación de las acciones del gobierno. Con lo anterior, el avance en dos ejes: fin de mercado educativo en todos sus ámbitos y fortalecimiento del sistema estatal; cumple con el objetivo de desalojar, al menos en parte, la posibilidad de apropiación privada del conocimiento, que es algo mucho más radical debido a sus consecuencias, que la exigencia mezquina de
demandas en la medida de lo posible.